3 sept 2008
"Trabajamos para usted"

* Duckland.



Hoy vengo aquí sin vestidos ni máscaras a contaros algo.


Hace casi dos años que comencé a escribir en este blog por ajena sugerencia.
La idea era escribir tanto de la vida y miserias que llevaba como periodista en ciernes como de lo que tenía que decir de puertas para adentro.


Y eso fuí haciendo. Y nadie me leía y no necesitaba que así fuera. Escribía "para el cajón", mejor o peor... hasta que algunos dísteis conmigo.
Entonces me sentí muy agradecida y motivada, pero para entonces ya no era periodista y la anarquía se había filtrado por mi sistema sanguíneo y vosotros me ayudasteís a encauzarme de nuevo. Desde entonces he recibido mucha luz en este absurdo y discretito rincón. Pero también muchas sombras. He disfrutado, me he emocionado y también he sufrido. Pero que viva la blogosfera!


Pero, y aquí es donde quiero llegar, ahora que de "la periodista" no queda más que un título pendiente de colgar y que tampoco reconozco a Duckland es hora de volver a reestructurar mi pequeña página del mundo.



No es un adiós. Solo un "cerrado por reformas". Solo quiero saber quién, exactamente, es quien escribirá a partir de ahora: "Lamentamos el retraso. Trabajamos para usted."


Y ya que estoy sincerandome, quiero agradecer su luz a todos y cada uno de mis compañeros de Inercia, a Ego, a mi pequeña Klau, al Sr. Cojones, a Verbo y el Señor Toro, a los que van y vienen y pasean por aqui, escriban o no, me conozcan o no... A mi dulce Veronika, claro.
Todo el mundo ha sido y será bienvenido en mi casa.


Yo ahora me dedicaré a escribir con mi mejor pluma, la que más me inspira, para ver quién soy después de todo y quién me acompañará en mi nueva vida. Siempre me gustó escribir, y de todo lo que realmente me gusta, es lo más sencillo.


Ya nos veremos. Y cuando lo hagamos, será para estar orgullosos.

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18 ago 2008
Love is pain
Andaba yo metida en un jacuzzi sin saber cómo ponerlo en marcha cuando, sin verlo venir, me sorprendí recibiendo un golpe de realidad.

Nunca me he preocupado por lo que hacer con mi vida, ni siquiera a corto plazo. De hecho, suelo cegarme durante horas en cosas como poner en marcha el jacuzzi de aquel spa antes que pensar dónde estaré dentro de seis meses. Y ya no digamos en lo que respecta a otros entes ajenos a la organización.

Cosas del directo: el guerrero me señaló un camino con su espada afilada y punzante y un escudo en forma de chanclas mojadas. Su dialéctica me colocó un nudo en la garganta y todo el vapor de la sala de aromaterapia se me agarró a las corneas dejandome echa un guiñapo. Tenía razón. No debí haber huído. Jamás debí haber dejado aquel camino sólo porque dolía ya sólo con plantearlo y no ya digamos lo que hubiera dolido de empezar a andar.

Mi guerrero me sacudió. El amor es dolor. Siempre lo es.





Nota: me disculpo ante vos, amable lector, por no tener fuerza ni valor para corresponder su amor y atención para con mi verborrea.

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11 ago 2008
Disculpad mi osadia



Hoy no quiero estar. Aplíquese la traducción libre del verbo sajón.
Aquí estoy, no quiero.

No he dormido, no he comido, no he bebido. No quiero ser, estar o parecer.


Me pierdo entre los gritos glam de aquel que solo me encontró a mi cuando buscó un franco de fans aplaudiendo para su palco particular. Es un psicokiller que me quiere, dice. Maldito. No sabe qué cerca estuvo. No sabe cuánto tarde llega ya. Ámame y muere. Ahora solo canto, aplaudo y ya no importa, como aquella que perdonaba al de los peces de hielo on the rocks.


Leo a Ego. Se despide, se va, se queda, se despide igualmente. Siempre me pasa igual.
Cuida a tus amigos, que vas muy a tu bola, me dice.
Se lo explico: yo no tengo amigos, tengo soldados. Los más fieles.
Vas muy a tu bola, me dice. Mi autismo escupe confeti por las orejas. Orgulloso, parece.


Un océano escondido, aunque adivinado, solo descubierto unos pocos días atrás. El océano de cuando era niña, ayer, cuando tenia el bañador lleno de arena y aún no tenía podrida la lengua. Ese, azul, verde y amarillo, ese de las tres marias, se ahora dónde se esconde. Lo dejé anoche en una parada de autobús en la Cartagho chica. Menos mal que me dejó escrito de puño y letra la ruta para volver hasta él. Bendito sea, digo.

Delia y Circo. Vetusta cuadrada. Varios nombres más que aún no sé escribir.
Yann Tiersen. C' etait ici. Nunca he estado en Japón. Hoy tampoco, que yo recuerde.


Una pared verde, una cortina roja, una lámpara de forja, un montón de películas de Jean Pierre Jeunet. No quiero estar, ni ser. Mañana quizá. Un café de ficciones con leche que no lleve leche, no es para tanto. Un gran tipo, sin duda, mi amigo Salvador.



Deme la voz, apuntador.


Mejor aplaude y vámonos.

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17 jul 2008
Otro día en el mundo
Un pequeño concierto bajo la lluvia.
Altavoces que revientan los oídos.
Dejar que la presión golpee las vísceras...


Vetusta Morla cojío un puñado de cientos y nos puso a cantar bajo la lluvia de una plaza recien nacida de Lorca. Cuando la lluvia hizo que lo eléctrico agonizara, ellos cambiaron los cables por las acústicas y se sentaron al borde del escenario.
Cuando sus voces ya no se elevaban saltaron, a pelo, hasta el centro de la plaza y allí, sentados en el suelo y colgados de los arboles, coreamos un concierto que no parecía otra cosa que un macrobotelleo sin alcohol, una hoguera de fuego que no era naranja, una luz bajo la lluvia repleta de voces sin voz, de coros sin toga, de lagrimas que no caen y otras que, bueno... sencillamente no se dejaron ver tan fácilmente.

El primero de muchos qué contar.


Mírame!
Soy Feliz
Tu juego me ha dejado asi...





Por cierto, no es que me esté volviendo blandita...
Es, sencillamente, que esta parte no la conocía ;)

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15 jul 2008
Negro
Disculpad mi optimismo.
Si la palabra milagro os ofende, disculpadme.
Quién me conoce bien sabe que mi pecho no puede sino fingirse de colores para tapar lo negro que otros demonios hicieron de él durante demasiado tiempo.

Hoy soy feliz: seguro sabreis permitirme tamaña irresponsabilidad.
Mañana volveré a abrirme el pecho por vosotros y entendereís el sentido que otorgo yo a eso que llaman milagro.


Ahora si, me vuelvo a ese sitio desconocido y perplejo.
Prometo volver cuando todo vuelva a su sitio y vuelva a ser tan negro como siempre lo ha sido...

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posted by Duckland at 15:30 | Permalink | 7 comments
5 jul 2008
El tio Bob y me duelen los pies
Anoche me acordé de ti.
Y de mi pequeña Veronika y de J., de I. y de A. -esto de las iniciales es cosa de Ego, maldita!-. Es dentro de la jauría humana cuando más sola estoy, más sola quiero estar, más corro en dirección contraria, más insultos por impulso genera mi lóbulo sociópata y más me acuerdo de los que NO me rodean.

Anoche vi a Dylan, Bob. Él no me vió. Tocó de perfil y hasta la tercera canción no levantó la vista por debajo de su grandísimo sombrero hacia el público.

No se podía ver un flash bajo pena de destrucción masiva.
No se podía ver cerveza a la media hora de empezar.
Minipunto para mi: conseguí fotografías y si, conseguí también cerveza.
Soy una chica de recursos.



Se vinieron conmigo mi cliché favorito y su mago del marketing, quien gritaba lleno de orgullo: "Dylan, no nos mires. Somos indignos!".

Y es que resultaba extraño: allí en medio de tantas cabezas no dejaba de repetirme "lo han traído engañao". Unas pocas miles y un recital de canciones que nadie se sabía y que, de saberse, nadie podía porqué el bueno de Misouri cambiaba las letras y provocaba al personal para que solo se quedaran los más fieles...

Me dejé a mis letales en el foso y me encaramé a lo más profundo de la plaza de toros: desde mi bautizo taurino he recorrido muchas veces aquellos pasillos. Y es que mi padre fue torero entre otras cosas. Me duelen los pies. Me duele la gente y me duele que no estáis aquí, conmigo, aunque si vuestros mensajes o la ausencia de estos.

Fué un concierto "duro", dicen.
A mi me gustó sin ser una fan letal, sólo porque alguien lo hizo antes que yo y ahora mi deuda es un poquito más pequeña. Cerró cantando Blowin' in the wind pero solo me dí cuenta media hora despues de salir del concierto, por la puerta grande, además. Canalla.

Esta noche toma la Alfonsina Willy DeVille aunque no podré escucharlo. Dylan, los que no están, mis huídas a tumba abierta, los que saben de qué hablan y los que no saben de qué hablo, los mensajes y los apocrifos, todo, resulta un despropósito. Un desproposito macarra y, vale, delicioso.

Y todo por culpa de tener, como dirá aquel, demasiado corazón.

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23 jun 2008
Un día bonito
¿Sabeís de esos días en los que a uno no le apetece ser nada más que lo que es?
Un bonito día como el de ayer, por ejemplo. Y no porque fuera domingo, no señor.

El lienzo se plantaba y lo ignoré. Las cuerdas se tensaron y pasé de ellas.
Si me despisto es que no hago ni de comer, joroba.

Esas cosas no se planean, pero el día comenzaba en el suelo, con el colchón de verano aquel que tiro desde el somier y que hace que las santas madres se tiran de los pelos un año tras otro. Una o ninguna tradición: mi verano llega cuando las primeras horas de la madrugada me dan en el tejado y mi colchón yace en el suelo, cual futón venido a más. Y con los ojos a medio traer, una película.

La Princesa Prometida.
Si, ya, bueno.




No me mireis así. Es lo que soy cuando el calor no me deja llevar rol alguno...

Pobres de aquellos que no tengan sitio ni fé ya para un ratito de cuentos de hadas con sus Buttercups, Hamperdincks y sus guapísimos rubísimos enmascarados espadachines de bigotillo francés.

Recordar que el buenazo -connotaciones todas- de Westley es además el Robin Hood de Mel Brooks y el último director adjunto del FBI Brad Follmer. Darme cuenta de que el bueno de Montoya es el fulano que se comió una bala en Mentes Criminales.


Hola, me llamo Iñigo Montoya. Tu mataste a mi padre. Prepárate a morir.

¿Puede haber mejor frase para un buen día?


Un día bonito para mi es el que me permite zamparme todos los Flash-golosina y los Calipos que pueda encontrar. Es recrearme con el Sharp Dreesed Man de otro rubiales ignorante de la existencia del secador de pelo o enredarme con la capa roja de mi alien favorito. Es escuchar a Nacho Vigalondo ensalzar un planazo de Expediente X.

Un día bonito para mi es que mi gurú me llame en la madrugada, cuando el tejado hace ecos y me dice no-se-qué de irnos al Caribe a quemar todos los cartuchos habidos y por haber. Y quién le dice que no?


Pero lo mejor de un día bonito, de largo, es encontrarme con un pequeño tesoro chillón.

Una bola de pelos que me mordisquea los dedos y que por fuerza tiene que ser hijo de uno de los petardos malcriados que guardan mi casa. Un gatito a rayas que se parece hasta la perdición a mi difunta gata bengalí. Veronika, ya soy abuelita!



Menos mal que esos días pasan muy de vez en cuando que si no, me abandonaría yo también si pudiera. A ver si me vuelve la vena tragicómica y seguimos escribiendo que si no esto se va a convertir en otro aburrido blog pseudo virtual




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21 jun 2008
Animal psicótico
Me duele caminar descalza.
Un zapato en la mano, una palanca en la otra.
Todavía puedo oirlos gritar, allá atrás, en el suelo.


*-*-*

El calor no me deja pensar. Miento. El calor no me deja pensar normal.
Murió Chema, el panadero cocainómano de Barrio Sésamo.
Una actriz de telenovela despertó de un coma profundo al oir una canción.
Llaman a Raphael el Rey de la Copla Gótica siendo lo mejor que he escuchado en toda la semana.
Descubro que Bruce Willis se llama en realidad Walter Willinson y lloro.
Carter dice que me voy a morir de miedo.
Le contesto que lo haré antes de asco.
Saco los pinceles y acabo rebozándome en pintura negra y roja.
Me bajo unas cuantas tablaturas, pierdo la pua y utilizo una cucharilla de helado.
Repongo mis botellas y añado unas cuantas más. Ha vuelto el buen humor.



La otra noche, mientras mi vestido vintage rojo y sus zapatos a juego asfixiaban la falta de práctica, me poseí a mi misma y mientras hablaba del ciclo dedicado a novela histórica tarareaba mentalmente una canción cuyo video me había provocado un par de rubores inesperados.
Salió bien, creo. No me presté atención.

Conocí a un viejo poeta que le hubiera gustado -ver muerto- a mi profesor de lengua en la carrera, de esos que hablan de niños que vuelan y madres embarazadas. El tipo me leyó la mano:
-"eres fuerte y nerviosa pero te desarman cuando te tocan el corazón".

Tamaña frivolidad me evocó una arcada. Pero por suerte se impuso el absurdo cuando me habló de crear sujetadores que permitieran libertad a los pezones o cuando me sugirió un cambio de estilo para mis cejas.
Mis cejas, mi buen señor, tienen vida propia así que apartesé si no quiere que le fustiguen mientras se carcajean de pura y limpia maldad.

Y he aquí el desenlace del cuento:
Tras una noche de cuellos estirados y composturas modulares los profesores universitarios y concejales varios me invitaron a compartir mesa en el restaurante más selecto del pueblo. En ese mismo instante un renault se comía la acera y antes de bajar la ventanilla explotaba un grito tribal:

- NENAAA, QUE NOS VAMOS AL MERENDEROOo!!

... tres segundos de miradas cruzadas después ...

- Discúlpenme, pero aquellas señoritas y yo tenemos una partida de bridge pendiente.

Y con un par de saltitos andaba yo descalzándome de mis zapatos rojos y mi rol de periodista refinada mientras un baute cualquiera boqueaba por los altavoces.

*-*-*

No debió seguirnos.
No debió intentar convencerle de que era mi boca lo que estaba besando.
Ya no los oigo, ¿dónde estará mi otro zapato?.

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18 jun 2008
No such thing
De todas las caras que has tenido, esta fue la más bonita.
De todas las vidas que has tenido, esta fue la que me llenó más.
De todas las almas que has tenido, esta fue sin duda, la más oscura, la más mía.

El negro sujetador prendido de las cuerdas de la guitarra.
Jugando -o no- al billar en un callejón de mentira.
Desayunando vodka en la arena de una playa andaluza.

Porque tu acento era un infierno, cabrón.
Porque aún me golpea tu voz cuando me equivoco por error.
Porque por todo (a pesar de), este regalo tuyo me hace feliz.





Porque vuelves, claro. Siempre lo haces.
Y aunque tengas otra cara y otra alma, me alegro de verte.

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17 jun 2008
The boogie será
Lo siento. No me gusta ser así.
Llevo ya muchos días mascando la rabia y escupiéndola al suelo -o aquí- cual paleto desdentado canadiense -con todos mis respetos-. Lo más jodido es que mi escondite secreto no guarda diarios de candado rosa y pétalos entre las hojas. Yo guardo botellas. Vacías para colmo.
Y además de rabia tengo a la culpa: no tengo derecho a quejarme frente a las tragedías y desgracias de ahí fuera.
No sé a qué culpar pero el caso es que estoy convencida que voy a acabar haciendo daño a alguien. Físicamente. Eso o me doy una ostia con el coche.
Igual es, como dice Ego, cosa del calor. No sé. Algo tendrá la culpa, digo yo.


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14 jun 2008
La Adivinadora
Estoy cansada.
Harta de lo que vengo viendo, siendo y oliendo en lo que va de año. Incluso un poco más. Seis meses como mucho y caduca. Cierro, tiro con los ojos cerrados todo lo que huele mal -y que hay quien diría que aún se puede comer- y nunca más se supo.
Vivo feliz así. Una vida detrás de otra.

Hay quien se queda mirando y mientras se frota las patitas me juzga, confiado y arrogante amasador de atenciones ajenas, inútil ahora.

Recogiendo a Ego,
una frase que nunca creí que tendría que decir más de una vez: "No existo más para ti".

Y una que nunca pensé que oiría:
"No sé qué te ha pasado pero estás de vuelta de todo".

Ejem... ¿me lo permiten? ... Decir que me siento orgullosa, claro. Ha sido un placer.

-Qué me quieres amor?
-No sabes lo que quieres
-Su opinión será recogida en breve. Gracias. Ya le llamaremos.

Ayer volví a ser humana. La humanidad no reside en un pequeño trozo de carne pero hoy, que ya no está, me siento un poco más útil. Y eso, para mi que nunca fuí, ya es mucho.

- ¿Y porqué no apagas el móvil?
- Lo haría si no me gustara tanto dormir. Ahora sal de la habitación.

Dicen que tengo manías, que soy rara, que no contesto al teléfono. Sólo porque no quiera arrastrar la basura de una vida a otra. La venganza y el marujeo para el que no padezca de úlcera de éter ni alergia a la ausencia de materia gris. ¿Qué clase de espantapájaros sería si acogiera a todos los cuervos que me rondan?

Ayer recibí en mi bandeja de entrada una oferta. Alguien quiere deshacerse de una Adivinadora, el busto en madera de una señora omnisapiente, como si de una virgen de pedanías hablaramos.
La vieja y su bola mágica que guardan una verdad a cinco peniques de distancia.

- Deme usted un penique
-¿Para qué lo quieres?
- Para beber

La tragicomedia del euro. Menos mal que guardo unos cuantos centavos de cuando mendigué en Toronto y me da para un par de preguntas. Nada de nueveceroseis ni señales incoloras, inodoras y muy muy insípidas. Olvídate del horóscopo del teletexto, ¿quieres?

La verdad, la que está ahí fuera y aquí abajo la tiene la adivinadora mecánica que aguarda dentro de su pecera a que mi pago la motive.

Ojalá fueran deseos y no verdades. Nadie quiere verdades. Ni siquiera tú.
Y yo hace tiempo que dejé de quererlas.
Igual que a todos los que has sido tú.



Habla mortal, cuál es tu pregunta?

Hum... ¿Cuántos años tiene Massiel?

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10 jun 2008
KMCERO.1
Muy de vez en cuando se presentan pequeños puntos de inflexión en los que esta servidora vuestra no puede por menos que pensar en lanzarse en picado desde lo alto del tejado.

Estos momentos provienen, por lo general, por mi incapacidad para conformarme con lo que me encuentro, en el último caso, con una inerte frase literalmente lapidaria –aplíquese su aliteración a la forma verbal del sustantivo- proveniente del inframundo en la que se me tachó de cobarde junto a una desafortunada serie de coincidencias tan aborrecibles como tragicómicas.

Esta servidora vuestra puede ser muchas cosas y todas distan bastante de la cobardía, pero el sólo hecho de plantearlo en un momento tan minado me llevó a trazar cuánto de incierto posee dicha acusación, de modo que me marché, peregrinación mediante, a consultar a mi gurú. Ahora vive en Madrid, por cierto.

Así, haciendo las veces de turista dominguera y otras las de una experta en cada piedra del ombligo nacional, allí he pasado los últimos días, a los pies de la puerta del Sol.



Preferí pasar los primeros días aturullada por el silencio de la estruendosa marabunta que supone ese centro de Madrid y así tropecé con varias de esas historias que nadie va a contar: Mario, el argentino recepcionista del hotel en el que me alojaba fue tan amable de dejarse invitar a café mientras me contaba que era un experto fotógrafo ashá en Corrientes pero que apenas llevaba aquí dos años para comprarse una buena cámara, el resto, lo que atañe a su vida, prefiero no maltratarlo con esta barata prosa.

Patear la Gran Vía es francamente reconfortante, sobre todo cuando alguien te para preguntándote una calle, señal de que pasas desapercibida y el cartel de “turista” se oculta bajo el “oriunda”. Me apunto todas y cada una de las fachadas artísticas de nuestro castizo broadway. Alguna noche tengo que ir al teatro, me perjuro. Luego resultará que llego tarde y por cuestión de orgullo acabaré viendo “Aritmética Emocional”. Pero prosigo mi paseo y, oh sorpresa!, me doy de bruces con una recomendación de SideWinder: una –LA- tienda de cómics.
Lo que allí aconteció os lo contaré otro día: basta decir que me quedé sin aliento –ni panoja- y con el corazón en un puño.

Por una cuestión de señales –nota para Ícaro: la lista será interminable- acabo sin razonar poco o nada al final de una cola. Y justo al principio de esta cola se encuentran tres individuos ajenos pero familiares. Por culpa suya les debo parte de mi historia de los últimos años. Y no es la primera vez que me los tropiezo sin ningún tipo de premeditación –o alevosía-. ¿Y qué clase de desagradecida fan sería yo sin la correspondiente foto-posado horteroide y ramplona? ¿Eh? ¿Eh?






- Ernesto, ¿tu recuerdas, por un casual, haber firmado unas gafas graduadas?
-Hum... pues no.
- …Así irías.


Medio segundo de serias miradas sostenidas lo confirman: le llamé borracho. Esto es así. Mi orgullo friki algunas veces me afila la lengua. Y más cuando tengo pruebas.




Continuará...

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31 may 2008
Nick, sabes quien viene a cenar?
Llega un momento en la vida de toda cazarrecompensas dónde se plantea la terrible decisión de decir basta. Y para eso nada mejor que dejar la profesión con un último gran golpe de efecto, uno de esos de perder el sentido y caer muerta de la misma satisfacción y plenitud.

- Hey, Nick, sabes quién viene a cenar?
- Quién? Chris, Frank y los chicos?
- No lo adivinarías nunca...
- Vete a la mierda, tio.

Dentro de la promoción de la segunda -y última- cinta del tito Chris, The X Files: I Want To Beliebe, los buenazos de Dave, Nick, Gill o el mismo tito Chris han ofrecido varios objetos personales y de la filmación para, ademas de promocionar, sacar una pasta para una asociación llamada The Babz Chula para financiar diversos tratamientos para actores con enfermedades terminales. Hasta ahí bien, lógico y aceptable. Incluso ligeramente tentador.

Mi caída libre hacia el mejor golpe: se subastará una cena con David Duchovny y Nickolas Lea.
Y yo con estos pelos.

Como dama que soy considero de mala educación hablar de dinero pero hay muchas más cuestiones que me intrigarían de semejante ménage à trois:


¿Podría elegir el lugar de la cena?

- Jefe, póngase unas pataticas bravas y un platico zarangollo pa mis amigos!!
- Smell like...?!
- Pick'up, Nick, the lady pays. What's funny that Mursia!


¿Podría pedir lo que yo quisiera?

- Para mi Festival vegetal con queso de búfala y rúcula en salsa de módena.
- Joder, Dave. Yo quiero costillas de cerdo en sidra a lo "Le Grenuille".
- Te vas a poner dos kilos de gambas a la plancha con un par de limones gordos, que estos dos me van a ayudar.


¿Podría preguntar lo que yo quisiera?

- Nick, puedo pincharte con el tenedor en la mano?
- Dave, es cierto que pintas cuadros con el culo?
- Nick, es verdad que si te disparo no te mueres?
- Dave, dime la verdad, tu te tiraste a Scully?
- Nick, es cierto que conoces cincuenta formas de matar y cien de dar un guantazo?
- Dave, vives tu matrimonio con libertad y es verdad que fuiste adicto al sexo pero contesta primero a lo segundo?


¿Habría copa tras la cena?

- Para mi un Ginger Ale.
- Yo quiero un Whisky con soda.
- Traete cuatro jarras de vino dulce, tres vasos y un duro.


Y finalmente, ¿la cena incluye el postre?


Os lo garantizo. Haré todo lo posible por ganar esa cena. Cuestión personal.

Pero no les dejaré mi número de móvil cuando me vaya a hurtadillas del hotel, no sea que luego anden acosando. Tendreís que seguir viviendo sin mi, pequeños.


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26 may 2008
Sombras de tinta

* HellBack, 420 x 210. Duckland'08.
Clicaká para agra(n)dar.

Aquí estoy, tras diez horas de parto y siete meses desde la última vez.
La temática no es original, no os lo niego, pero la técnica sí que lo es.
Iba a echar mano de las pinturas pero como mi última muestra (mi pequeña Veronika) me quedó perfecta, ya no tiene aliciente seguir pintando, así que tiré del entintado. Y no lo había hecho nunca. No seré tan arrogante como para negarlo: reconozco mis limitaciones pero me quedo relativamente satisfecha.
Sobre todo porque es esto lo único que desde siempre me cura, me empuja, me templa y me coloca ante el espejo.

Y ya puestos, se lo brindo al pequeño Ícaro. Por aquello de atreverse con su propio espejo y porque dice saber por dónde anda mi sombra, que no me fío y puede que lo tenga de rehén.

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23 may 2008
Electric Eel


En todo el mundo no creo

que hubiera un pirata más feo

le faltaba media oreja,

siete dientes y una ceja.

Y era tan malo, tan malo!

Y era tan cojo, tan cojo!

Qué tenía... Qué tenia?!

Las cuatro patas de palo!!

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