25 jul 2008
The X Files 2: Su puta Mulder
Decir que llevaba años esperando esta película es poco. Muy poco, de hecho.

El día que se definió mi carácter fue aquel de hace años, cuando opté por vestirme elegantemente de negro y agarrar la linterna paranormal en lugar de las frivolidades propias de aquellas edades televisivas. Siempre quise ser como Mulder y contar con alguien como Scully. Tragedia, inteligencia, sociopatía y si, un completísimo fondo de armario de Armani.

Hoy se estrena oficialmente The X Files 2: Believe the lie... digo, no, Creer es la clave.
El título ya es mosqueante para el iniciado.

Cualquier aficionado a aquella serie de fenómenos paranormales que marcó la década de los 90 sabe que había unos cuantos emblémas míticos: The Truth is Out There, TrustNo1 y, por supuesto, la más icónica de todas ellas, la que englobaba el espíritu general de todo el fenómeno X, I Want to Believe.

Chris Carter lo sabía. La Fox lo sabía. El porqué se decidió en España cambiar semejante declaración de principios es un misterio. Un misterio de los chungos, además.

Creer es la clave es el título de un film que debió llevarse a cines allá por el 2001, dos años antes del termino de la serie, dos años antes de que su creador, Carter, se volviera el loco acumulador de pasta en que se convirtió. A nadie le venía bien rodar por las tardes, según parece. Así, los dos últimos años de la serie no existen para los muy fans y para aquellos que no las vieron por culpa de programadores satánicos, decirles que viven mejor así.
Este deshaucio anunciado no ha podido pasar desapercibido en el film.

Yo, anoche, no vi la esperada peli de Expediente X, aquella que me explicara qué fue de aquellos Mulder y Scully, qué fué de William -un niño que jamás debió salir de la cabeza del guionista-, qué fue de la sección del FBI dedicada a lo inexplicable... No vi nada de eso.


"Lo más interesante es comprobar que entre Duchovny y Anderson sigue habiendo la suficiente química como para replantearse la vuelta de la añorada serie." adn.es


Siempre fui shipper -partidaria de la relación romántica entre Mulder y Scully- pero lo que vi anoche me dejó fría, decepcionada y, hasta cierto punto, estafada. No reconocí a ninguno de los dos. No reconocí nada de esta película que parece sacada del cajón de los guiones desechos para episodios sin nexo.

The X Files tenía un marcado poder de seguimiento que abrió las puertas a las grandes series actuales. Una fotografía oscura, metálica y hierática, personajes complejos y alejados de frívolas banalidades y, claro, el miedo. El miedo a lo que oculta lo oscuro bajo la cama, la paranoia del gran hermano vigilante y ocultador, las conspiraciones políticas.
Paranoia, terror y suspense, planteado de forma inteligente y elegante.
Eso hacía grande esa serie.

Cada guionista era fácilmente reconocible por el fiel seguidor. Las grandes historias de Vince Gilligan o John Shiban y la excepcional fotografía de Kim Manners o Rob Bowman son ninguneadas y aplastadas por unos torpes Frank Spotniz y Chris Carter que no reconozco.

Una historia que no da miedo, que no es creíble, que se hunde en el hielo de donde no debería haber salido. Un ¿Ya está? generalizado y abrumador.

Claro que, por supuesto, la disfruté. Disfruté todos y cada uno de los guiños que me brindaron: toda una declaración de amor. Los lápices clavados al techo, las pipas de girasol, Samantha... Los acordes metálicos de Mark Snow y un último In Memorian para Randy Stone, director del primer casting de la serie...

Esta película debió utilizarse para cerrar un ciclo y solo me dejó medio kilo de palomitas en el estomago y un mal sabor de boca. Cualquier historia de la fanfiteca hubiera estado mejor.

Chris, para esto, no vengas.




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28 jun 2008
El dia que murió Superman
Me conocéis.
Sabéis de mi debilidad por el Hombre de Acero.
Me sonrojo mientras se me cae una sonrisa al suelo, sobre mis pies juntillas.

¿Sabéis? Él me salvó la vida una vez aunque nadie sabe cuánto de cierto hay de eso.
Por eso siempre ha existido una pequeña deuda entre el kryptoniano y yo y aunque pueda resultar ofensivo -o idiota- para el mundo de ahí fuera, lloré por él el día que murió.

Hace unos pocos días me encontré con esa edición Letal de La Muerte de Superman y bueno, no me sorprendió más de lo que lo hizo aquel viejo cómic original que encontré un día en un bazar aunque me emocionara como el primer día.

Y ese momento me trasportó al que verdaderamente me rompió el corazón.

Allá por el 2004 yo me encontraba rota y en plena labor de recuento de víctimas de mi propia hecatómbe termonuclear... pero el bueno de Supes me elevaba por encima del desastre recordándome como me había salvado la vida años atrás. El dolor, la injusticia y la rabia pesaba menos allá arriba, up, up and away...
Pero ay, al buenazo de Clark Kent, Ive got cha! y quien prefería su silla de ruedas a su capa roja, al héroe que fue Chris Reeve, se le partió el corazón. Y no pude saldar mi deuda como hizo él.

Amablemente os pasáis por aquí y, os guste o no, lo entendáis o no, me dejáis un pequeño guiño, un soplido de aliento al pequeño corazoncito mio dejado en este blog.
Y me hacéis inmensamente feliz. Sobre todo porque mi corazoncito sigue creyendo que un hombre puede volar y claro, sufre mucho cuando constantemente le dicen eso no se puede hacer, eso no puede ser, esto no puede funcionar...

Tengo un tatuaje. Casi invisible. Nadie puede verlo pero me sirve para recordar al Hombre de Acero y lo que hizo por mi, para recordar que un hombre si que puede volar, que yo no estoy sola en este mundo de locos y que, vaya, seguro que hay alguna forma de que esto funcione...


Gracias a vosotros, por acompañarme en este vuelo,
cuando parece que puedo volver a caerme.
Gracias a él, porque me enseño a volar.



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31 may 2008
Nick, sabes quien viene a cenar?
Llega un momento en la vida de toda cazarrecompensas dónde se plantea la terrible decisión de decir basta. Y para eso nada mejor que dejar la profesión con un último gran golpe de efecto, uno de esos de perder el sentido y caer muerta de la misma satisfacción y plenitud.

- Hey, Nick, sabes quién viene a cenar?
- Quién? Chris, Frank y los chicos?
- No lo adivinarías nunca...
- Vete a la mierda, tio.

Dentro de la promoción de la segunda -y última- cinta del tito Chris, The X Files: I Want To Beliebe, los buenazos de Dave, Nick, Gill o el mismo tito Chris han ofrecido varios objetos personales y de la filmación para, ademas de promocionar, sacar una pasta para una asociación llamada The Babz Chula para financiar diversos tratamientos para actores con enfermedades terminales. Hasta ahí bien, lógico y aceptable. Incluso ligeramente tentador.

Mi caída libre hacia el mejor golpe: se subastará una cena con David Duchovny y Nickolas Lea.
Y yo con estos pelos.

Como dama que soy considero de mala educación hablar de dinero pero hay muchas más cuestiones que me intrigarían de semejante ménage à trois:


¿Podría elegir el lugar de la cena?

- Jefe, póngase unas pataticas bravas y un platico zarangollo pa mis amigos!!
- Smell like...?!
- Pick'up, Nick, the lady pays. What's funny that Mursia!


¿Podría pedir lo que yo quisiera?

- Para mi Festival vegetal con queso de búfala y rúcula en salsa de módena.
- Joder, Dave. Yo quiero costillas de cerdo en sidra a lo "Le Grenuille".
- Te vas a poner dos kilos de gambas a la plancha con un par de limones gordos, que estos dos me van a ayudar.


¿Podría preguntar lo que yo quisiera?

- Nick, puedo pincharte con el tenedor en la mano?
- Dave, es cierto que pintas cuadros con el culo?
- Nick, es verdad que si te disparo no te mueres?
- Dave, dime la verdad, tu te tiraste a Scully?
- Nick, es cierto que conoces cincuenta formas de matar y cien de dar un guantazo?
- Dave, vives tu matrimonio con libertad y es verdad que fuiste adicto al sexo pero contesta primero a lo segundo?


¿Habría copa tras la cena?

- Para mi un Ginger Ale.
- Yo quiero un Whisky con soda.
- Traete cuatro jarras de vino dulce, tres vasos y un duro.


Y finalmente, ¿la cena incluye el postre?


Os lo garantizo. Haré todo lo posible por ganar esa cena. Cuestión personal.

Pero no les dejaré mi número de móvil cuando me vaya a hurtadillas del hotel, no sea que luego anden acosando. Tendreís que seguir viviendo sin mi, pequeños.


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19 may 2008
Alimentando el delirio
Doblas las rodillas a cada golpe, lanzando lejos el puño, el sudor y las ansias.
Doblas las rodillas para no caer como cuando él te golpeaba a ti.
Rotos los dientes de la misma rabia.


- Perdona, ¿te gusta Nickelback? -preguntó una voz a mi espalda, acerca de mi camiseta.

- ¿Eh? Hola Marcos! -Corto pelo rojo, tan alto como paradójico, el tímido postadolescente del hardRock, Marcos Rubio. Si hay alguien en el sur de España que sepa de buen rock, es él.

- No te había reconocido hasta que me has hablado -reconoce, el canalla.

- ¿Entonces, tu le entras así a cualquiera? -guiño hacia mi anterior vida, la de periodista.

Marcos Rubio me ofreció una de mis mejores vivencias al traerme al Gran Mariskal, quién me concedió una entrevista sin quitarse las gafas de sol: "Como los buenos", le dije -guiñándole un ojo a Borja Sisante- y compartir cuarenta enormes minutos acerca de lo loco que está Keith Richards, de lo culto que es Marilyn Manson o de lo grandioso que es Rubio, el interlocutor que me acaba de asaltar en la cola de la panadería, para gestar festivales de rock en España.



Era un niño listo, un buen chico. Tras el cabrón de su padre, la carcel.
El bastardo ladrón no terminará nunca el instituto: en la celda, su guitarra.



- No tienes pinta de que te guste Nickelback -me inquiere, sonrie, no recuerda mi nombre.

- Ah, no? Pues me voy a verlos al unico concierto de este año! -sus ojos enormes, como mi bocaza.

- ¿Te vas a Inglaterra? Son buenos. Se han hecho enormes en America y no hay forma de que vengan a España. Llevo dos años intentando traerlos al LorcaRock... -lo escucho pletórica. Apúntame al ejército: manejo el inglés fluído, adolezco de sentido común y puedo conducir maquinaria pesada. Me pido primen para secuestrar al frontman, llevármelo a casa y fundar su harem en el sur de la mafiosa y castiza hispania.

- ¿En serio?



Tu voz viola mis oidos, vibra mi sangre, se agarra a mis visceras y te hago mío.
Ella es tu infierno, tu arma, tu batalla, tu jodida meretriz. Y cada vez que la posees te posee, y todo tu te vuelves sexo y odio, sudor y estruendo, y la redención y el infierno paren tu voz.
Y tu voz te hace mío.


- Si vienes al Lorcarock, búscame y nos tomamos algo - una barra de cuarto después.

-Y si consigues traerlos a Lorca, pídeme matrimonio -ya de espaldas, como al principio.

Me río, me alejo y oculto la sangre vibrante tras mis negras negras gafas de sol justo cuando imagino mi propia figura a contraluz en el quicio de la puerta.

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8 may 2008
De ratones y posters

Después de tanto tiempo, aquí me teneís: la periodista. La buena de Duckland está ahora anclada en el subsótano y hasta aquí llega el ruido de su taza contra los barrotes, tan melodramática como siempre. No me juzguéis, mi parte no es la de Mr. Hyde. Pese a todo, no sabía cómo volver por miedo a que no me reconocierais, tal era el tiempo dedicado a mi enfermiza reclusión. Pero aquí estoy, casi por excusa, casi por sorpresa, casi por despiste.

Desde Polonia me ha despertado esta mañana un... esto, ¿curioso? poster de una película que llevo -llevamos- esperando algunas vidas ya. Y ya que hablamos de tiempo y bipolaridades, sabed que el germen de nuestra dual existencia compartida aunque no consentida se debe a esa letra, a la X. Pero de esto, como os digo, hace mucho mucho tiempo.



Convencí a Duckland de que no podíamos ir a ciegas a Los Angeles solo por ver la espalda de un tipo que solo nos conoce por habernos leído, tal es la suerte. A cambio tube que prometerle que lo de Nickelback sería inolvidable. A ver como lo hago.

El caso es que The X Files (2): I Want To Beliebe ya está en postproducción. No he querido leer spoiler alguno -algo de unas mujeres secuestradas y ya- aunque las imágenes me las he quedado todas. Carter sólo permite lo que él quiere y casi todo será falso. Años después de no creer en sus paranoias pude comprobar con mis ojitos que ciertamente, el guión original de la primera película se imprimió en un bonito papel pseudoreflectante color rojo-pústula. El story no, el storyboard es una joya...

Pero no me gusta este poster: es un jodido fake. Tal es el caso que la carica de Sim de Duchovny ha sido sustituida por mis manitas. Si va a ser un fake, me lo hago yo. Pero me mosquea: este poster ha dado la vuelta a toda Europa esta misma mañana y todo el mundo lo ha tomado por la versión oficial internacional. Un pobre fake jamás había esperado tamaña consideración.

Veamos, en palabras de SideWinder, en esta pelicula aparece un rapero tuneador, una tetas-locas, un viejuno y una cantidad ingente de freaks y geeks. Duchovny tiene casi los 50 y Anderson está bastante... ¿cómo lo diría? Digamos que ese poster me recuerda a Dorothy y el eXpantapájaros camino de Oz. Y no tengo claro quién es Dorothy y quién el hombre de paja. ¿Dónde está Skinner? ¿Donde Kricek? Ya, muerto. ¿Alguna vez ha importado eso aquí? ¿Es el momento de empezar a subastar mis ediciones únicas y mis objetos de serie (MUY) limitada? ¿Me dará para la semana en la Britania?

25 de Julio. Aquí llegará en Agosto, por aquello de que este es un país de mafiosos de cristo al cuello y maleantes de pañuelo de cuatro nudos. Con cariño, por supuesto.

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12 abr 2008
13 Acordes
el fin de mis fuerzas
es tan vuestro como
el principio de todo
tomad mis versos rajados
necesito poco adonde voy
13 aguijones
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Yo también me voy. Estaré fuera un par de semanas. Nada de vacaciones: Kroeger me espera eBirmingham. Llamadlo cobardía o ganas de hacer el canelo. Me voy. Ya volveré.
Antes quería hablaros de un buen amigo mío.
El autor de los aguijones, el hombre al que se le caen cosas, mi dulce cliché.
Sábato se me adelantó a la idea inicial por lo que no maltrataré su objetiva y periodística crónica.
No hablaré del cantante de Yokoba, un grupo rock que empieza a quedarse en los oídos del levante español. No hablaré del editor digital ni del ex-escritor de las contraportadas. No lo haré de sus esquinas dobladas. No hablará la periodista a quién creo que debería desatar, por cierto.
Yo -Duckland- quería hablaros de un buen amigo mío.
Uno de esos que superan el contínuo espacio-tiempo.
Lo conocí con un demonio atado al cuello, gafas perpetuas, andares distraídos.
Pronto me contagié de sus palabras serenas, resoplidos contenidos y de un no sé qué que aun hoy, casi diez años después sigo sin saber qué es.
Cliché, me burlaba.
Cliché, lo admiraba.
Lo miraba sin que me viera cuando se perdía a escribir.
Un aire a Calamaro destilado por los vándalos argentinos Chango, Roth, Coti.
Lleva zapatillas cuando juraría que son botines eso que arrastra el canalla.
Un anillo de coral negro cubano, un estar sin ser visto, un no desaparecer jamás.
Lo echo de menos.
A veces, entre Fitos y Flautas, me da por escuchar su vieja maqueta, la primera, aquella que me regaló con una portada tan psicodélica como escasa de tinta. Así era el que todavía es. Otras, las menos, me recreo en sus 13 aguijones aún sin dedicatoria.
Lo echo de menos.
Me debe infinitas clases fugadas a primera hora de la mañana.
Y aún así merecía la pena lo aprendido con él, tan canalla fue siempre.
"Somos los últimos de nuestra clase", recuerdo.
Y desde entonces, desde antes incluso, ya sabía que él es del tipo que cualquiera agradece haber conocido. Incluso cuando se pierde entre sus acordes y parece que le importe poco que nadie lo encuentre.
Él es el frontman del sonido Yokoba, un grupo que esta llevándose de calle cualquier certamen al que se presenta, como lo hará esta noche, en Archena.
Siempre he estado orgullosa de él. Siempre.
Porque él, a su manera, siempre lo ha estado de sí mismo.

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28 feb 2008
Primavera Cruel primavera


Nunca he sido de esas. Nunca.
Quizá fuera porque me pasé la adolescencia haciendo de oriental intelectual con una miopia de caballo sin querer subirme a las gafas..... y claro, antes de negar la evidencia preferia hacerme la dura. También puede ser que prefiriese mis ideales platónicos a cualquier mindundi de carne y hueso que pasara por mi vera... Cosas de adolescentes, ya se sabe.
-"Eh, mira que culo tiene aquel!"
-"Pues yo no se qué le ves. Tampoco es para tanto"


Nunca fuí de esas... Pero vaya una primavera que esta llegando, oiga!!
Sin poderlo evitar, mis ojos han adquirido un retroceso terrible, van donde antes no se atrevían y lo peor es cuando mi monologo interior -y no tanto- los sigue y hasta los acucia!!

Además y para colmo, todo esto se agrava muchísimo más si se tiene en cuenta el ejercer de jefa de ceremonias de sendas despedidas de soltera. Alguien tiene que elegir los cuerpos del delito para las futuras novias. Y ese alguien soy yo.
Quizá no debería haberme operado la vista, sip...

Ainsss... Será que vivo bien. Será que he puesto a raya a la Periodista. Será que ya recibí mis medallas al mérito. No lo sé. Puede que haya aprendido a hacer ideales a aquellos pobres mindudis. No lo sé. Desde mi matrimonio de conveniencia con mi querido Lex, hay muchas cosas que no son como eran.

Pero vaya una primavera que llega!!
Siempre puedo escusarme en mi viejo amor por el arte del maestro Praxiteles... Porque si no no entiendo el porqué de mis últimos rituales: buscar unos ojos que me sobrecojan una milésima, algo que no pensaba o algo que no esperaba... Un vecino con unos "dokers", el hermano -gimnasta- de un amigo, un cualquiera vestido de negro... Y no dejar de mirar hasta que percibo esa perturbación en la fuerza...
Je, ya me lo dijo Peter Pan, en el lado oscuro de la fuerza se pasa mejor.

Y de la tele ya ni hablamos. Las sombras de mi caverna. Un Milo Ventimiglia cualquiera, un David James Elliot agarrado a una acustica o un -mio, suyo, de todas- Dave Duchovny susurrando a Dylan en voz alta...


Yo antes afrontaba la primavera con vacunas para la alergia.
Ahora no sé de qué coño me voy a vacunar, pero la cosa promete ponerse seria!!

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posted by Duckland at 9:20 | Permalink | 3 comments