
Las cosas nunca fueron fáciles.
No es como si hubiera matado a alguien, no.
Nunca fueron fáciles.
Será cuestión de seguir a ver qué pasa.
Y como siempre, nunca nada es lo que parece.
Gracias al cielo, por otra parte.






Aquí estoy otra vez, pasadas las fiebres negras y habiendo respondido sinceramente a una pregunta sobre la ilusión. Señoras y señores, dedico esta tira a todos aquellos que sufren mis silencios y mis evasiones, mis persecuciones y mis gruñidos, mi contaminado uso y abuso de las relaciones sociales...